OCTUBRE

24 de octubre – 365 momentos con El


Cuando bebes de la fuente correcta, tu vida florece


¿Alguna vez has sentido que haces de todo y aun así algo te falta?
Trabajas, te esfuerzas, luchas cada día… pero sigues cansado por dentro.

El Salmo 87 nos recuerda una verdad poderosa: Dios es nuestra fuente.
Él es quien nos da fuerza cuando ya no podemos más, quien nos sostiene cuando todo se desmorona y quien renueva nuestra vida cuando parece que ya no hay esperanza.

Cuando volvemos a esa fuente, nuestra alma vuelve a respirar.

24 de octubre – 365 momentos con El.

Cuando bebes de la fuente correcta, tu vida florece

24 de octubre – Un Día a la Vez: 365 Momentos con Él



Dios es mi fuente: donde todo comienza y todo se renueva


Salmo 87: Mi fuente está en Dios

Todo comienza en la fuente correcta
El Salmo 87 nos recuerda que todo lo que somos y todo lo que necesitamos nace en Dios.
Él es la fuente de nuestra fuerza, nuestra paz, nuestras bendiciones y hasta nuestro propósito.
Nada en este mundo puede reemplazar eso.

“Todas mis fuentes están en ti” (Salmo 87:7)

Piénsalo así: cuando tienes sed, buscas agua. Si tomas de una fuente sucia, te enfermas; pero si bebes de agua pura, te llenas de vida.
Así pasa con nuestra alma: si buscamos en el trabajo, el dinero o las redes sociales llenar nuestro corazón, seguiremos vacíos.
Solo cuando vamos a la presencia de Dios encontramos lo que realmente sacia nuestra sed interior.

Cosas gloriosas se dirán de ti
El salmista escribió:
“Cosas gloriosas se han dicho de ti, ciudad de Dios.”
Cuando pasas tiempo con Dios, Él transforma tu vida desde adentro.
Las personas lo notan: hay paz en tus palabras, fortaleza en tus pasos, luz en tu mirada.
No necesitas decir que amas a Dios; se nota.
Dios cambia tu carácter, tu ánimo, tus decisiones… y la gente dice: “Esa persona es diferente, tiene algo especial.”
Ese “algo” es la presencia de Dios.

Haz una cita diaria con Dios
Muchos decimos: “No tengo tiempo para orar.”
Pero ¿cuántas veces revisamos el celular apenas despertamos?
Si tu primera conversación del día fuera con Dios, tu día cambiaría completamente.
Dedícale un momento fijo, aunque sea corto, cada mañana. No lo veas como perder tiempo, sino como invertirlo en tu paz.
Cuando das a Dios las “primicias” de tu día, Él ordena todo lo demás.
Salir de casa sin orar es como salir sin desayunar: puede que aguantes un rato, pero te faltará energía y dirección.

Antes de hablar con nadie, habla con tu Padre.
Él te dará la calma, la sabiduría y la fortaleza para enfrentar lo que venga.

Dios es la verdadera fuente de provisión
Muchos creen que su fuente está en el dinero, el trabajo o las oportunidades.
Pero el dinero se acaba, los trabajos cambian y las puertas se cierran.
Sin embargo, Jesús nunca deja de ser fuente.

Salmo 36:9
“En ti está la fuente de la vida, y en tu luz vemos la luz.”
Dios puede convertir tu desierto en un manantial.
Aun cuando todo parece seco —tu economía, tu ánimo, tus relaciones—, si te acercas a Él con fe, Él puede hacer brotar agua donde solo había tierra seca.

Salmo 107:35
“Convirtió el desierto en fuentes de agua, la tierra seca en manantiales.”
Si hoy te sientes sin fuerzas o sin rumbo, empieza agradeciendo y adorando.
Agradece lo que tienes, aunque parezca poco.
Habla con Dios como con un amigo. Cuéntale tus cargas, tus miedos, tus sueños.
Y escucha… porque en el silencio también habla.

Aprende a beber de la Palabra
La Biblia no se lee solo por leer, ni solo para enseñar a otros.
Se lee para que Dios te hable a ti.
Cuando la abras, ora antes y dile: “Señor, háblame hoy.”
Luego lee despacio, medita, pregúntate:

  • ¿Qué me quiere enseñar Dios aquí?
  • ¿Hay algo que necesito cambiar?
  • ¿Hay una promesa para mí?
  • ¿Qué puedo aplicar hoy en mi vida?
No importa si lees un capítulo o solo un versículo. Lo importante es beber de esa fuente viva cada día.


REFLEXION:


Señor, tú eres mi fuente.
De ti viene mi fuerza, mi paz, mi alegría y mi provisión.
No quiero buscar en lugares vacíos lo que solo tú puedes darme.
Enséñame a empezar mis días contigo, a beber de tu Palabra,
y a confiar que en ti tengo todo lo que necesito.
Amén.

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🙏Oracion Final

Señor, tú eres mi fuente y mi razón de vivir.
Cuando el mundo me agota, tu presencia me llena.
Cuando no tengo fuerzas, tu amor me levanta.
Hoy decido beber de ti, dejar que tu paz corra como un río en mi interior.
Renuévame, Señor, y haz que todo en mí dependa solo de ti.
Amén.
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