16 de noviembre – Un Día a la Vez: 365 Momentos con Él
El Secreto de Los Que Crecen Espiritualmente: Paciencia con Propósito
PacienciaLa paciencia es la capacidad de mantener la calma cuando las cosas no salen como queremos. Es poder soportar contratiempos sin explotar, seguir adelante sin rendirse y mantener buena actitud aun cuando las circunstancias no ayudan.
En pocas palabras:
paciente es el que sabe estar tranquilo bajo presión.Y la paciencia tiene que ver, sobre todo, con las relaciones: familia, trabajo, amistades, iglesia… todos los días necesitamos paciencia en cada lugar donde nos movemos.
La Biblia no solo dice que la paciencia es importante, ¡dice que es poderosa!
Proverbios 16:32“Mejor es ser paciente que poderoso; más vale tener control propio que conquistar una ciudad.”Una persona paciente es alguien que sabe gobernarse a sí mismo.
La impaciente, en cambio, deja que las circunstancias la gobiernen.
Muchos le tienen miedo a pedir paciencia…Algunos dicen: “No le pido paciencia a Dios porque me va a probar”.
Pero queramos o no, Dios igual permite pruebas para formarnos.
Así que, si vas a ser probado, mejor que sea con un propósito claro: crecer y madurar.
La paciencia se prueba en las interrupcionesTodos lidiamos con ellas.
- Estás comiendo y suena el teléfono.
- Te sentás un minuto a descansar y justo viene alguien a pedirte algo.
- Tenés un día cargado y aparece una visita inesperada.
A los discípulos les pasó igual: se molestaron porque unos niños se acercaron a Jesús y, según ellos, “interrumpían”.
Mateo 19:13-14Pero Jesús les enseñó a tratarlos con amor.
Él mostró que las interrupciones también son oportunidades para mostrar el corazón de Dios.
¿Cómo desarrollar paciencia?1. Reconocé el costo de la impacienciaProverbios 14:29“Los que tienen entendimiento no pierden los estribos; los que se enojan fácilmente demuestran gran necedad.”A veces nuestra impaciencia nos ha costado caro: relaciones, oportunidades, paz, tiempo, errores innecesarios.
La Biblia está llena de ejemplos:
- Esaú perdió su primogenitura por no esperar.
- Abraham y Sara tuvieron a Ismael por adelantarse al plan de Dios.
- Saúl perdió su reinado por impaciente.
- Moisés golpeó la roca en lugar de hablarle y no entró a la Tierra Prometida.
- Sansón eligió mal por apresurado.
- Amnón actuó impulsivamente y destruyó su vida y la de su hermana.
- El hijo pródigo pidió la herencia antes de tiempo y lo perdió todo.
La impaciencia siempre cobra una factura.
2. La impaciencia te hace pelear con DiosCuando sentimos que “Dios a mí no me escucha” o “a todos bendice menos a mí”, nuestro corazón se enfría.
Y al pelear con Dios, terminamos peleando con la gente.
La impaciencia no ve consecuencias, solo quiere “ya”.
3. La impaciencia es incredulidad disfrazadaSi no puedo esperar en Dios, es porque no creo que Él tiene el control.
Pero Dios trabaja por procesos, no por impulsos.
Santiago 1:3-5 nos recuerda que la fe probada produce constancia, y cuando la constancia crece, nos vuelve completos.
No es de un día para el otro: es un proceso de maduración.
Ejemplos de procesos largos:
- Moisés: 40 años de preparación en el desierto.
- José: 17 años desde el pozo hasta el palacio.
Dios forma el carácter en temporada lenta, no en momentos rápidos.
4. La impaciencia nace del egoísmoLa persona impaciente ve solo su:
- tiempo
- agenda
- necesidad
- urgencia
- punto de vista
Para crecer en paciencia, debemos crecer en empatía: aprender a ponernos en los zapatos de los demás.
5. La paciencia es amor1 Corintios 13 lo dice claro:
el amor es paciente.
Si digo que amo, pero no tengo paciencia con mi familia, con mis hijos, con mi pareja, con mis hermanos… entonces ese amor no está madurando.
Efesios 4:2 “Sean humildes, mansos, tolerantes y pacientes unos con otros, en amor.”La misma paciencia que Dios tuvo con nosotros… Dios quiere que la tengamos con otros.