Escuchar a Dios no es algo místico ni reservado para unos pocos.
Dios siempre habla, pero muchas veces no lo oímos porque estamos rodeados de ruido: preocupaciones, ansiedad, redes, o simplemente porque no hacemos silencio interior.
Dios no grita, susurra al corazón, y solo quien se detiene a escuchar puede oírlo.
Por eso, para aprender a escuchar a Dios, necesitamos cinco pasos sencillos pero profundos:
1. Haz silencioDios habla en la calma, no en el caos.
Antes de buscar respuestas, respira, guarda silencio, deja de discutir con tus pensamientos.
Ahí comienza el diálogo con Él.
Así como Elías encontró a Dios en un “suave murmullo” (1 Reyes 19:12), tú también lo hallarás en la quietud.
2. Lee la Biblia con el corazónLa Biblia es la voz de Dios por escrito.
No la leas por costumbre, sino como si Él te hablara directamente.
Un solo versículo puede ser la respuesta que estabas buscando.
Si al leer algo sientes paz o convicción, es Dios hablándote.
3. Observa tus circunstanciasDios también habla a través de lo que sucede.
Una puerta que se cierra, una oportunidad inesperada, una conversación o una frase que se repite pueden ser Su forma de guiarte.
Nada es coincidencia cuando aprendes a mirar con fe.
4. Ora para escuchar, no solo para hablarOrar no es presentar una lista de pedidos, es una conversación.
Después de orar, quédate en silencio.
Esa idea que surge en calma o esa certeza que sientes en el corazón, muchas veces es Su respuesta.
5. Sigue la pazDios nunca guía con confusión ni con miedo.
Su voz siempre trae paz, aunque el camino no sea fácil.
Si sientes intranquilidad, detente; si sientes paz, avanza.
Como dice Jesús:
“Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen.” (Juan 10:27)
Dios te habla cuando decides:
- Silenciar el ruido.
- Escuchar Su Palabra.
- Leer las señales de tu vida.
- Orar con el corazón abierto.
- Y seguir la paz que Él pone dentro de ti.
- “Dios no ha dejado de hablar, solo espera que te detengas a escucharlo.”